
La producción de alimentos en México, se encuentra seriamente amenazada por la falta de lluvias que está encendiendo los focos de alerta en regiones como Sinaloa, Sonora, Durango, entre otros estados del país.
Según datos estadísticos, en Sinaloa las 11 presas que riegan los valles, se encuentran apenas al 28 por ciento de su capacidad de almacenamiento, lo que está llevando a programar solo cultivos de baja demanda porque no hay agua para riego.
Organismos agrícolas y asociaciones de agricultores ya manifiestan una marcada preocupación por el fenómeno que observan, toda vez que el nuevo ciclo de siembras ya se inició y los módulos de riego, todos están lanzando alertas y demandando responsabilidades para que el productor pueda entrar a cultivos que no demanden mucha agua para su desarrollo.
Tanto la CAADES como la CNC y otras organizaciones, están tomando sus propias medidas y exigiendo al gobierno el apoyo para un programa de rescate de agua del subsuelo con los consabidos costos que esto representa por las elevadas tarifas de energía eléctrica.
Aunado a todo esto, los agricultores tanto del sector social como privado, se tienen que enfrentar también al alto costos de otros insumos como la semilla y los fertilizantes que son elementales para el desarrollo vegetativo.
Cabe señalar que se puso en marcha un programa de estimulación de lluvias que sin embargo y a pesar del costo económico en la inversión, este no arrojo los resultados que se esperaban.
Está misma preocupación manifiesta el sector ganadero, que incluso ya analizar la declaratoria de emergencia, puesto que sin lluvias y sin agua en las presas, observan a corto plazo la falta de agua y alimento para los animales.
Está situación de crisis, no tiene precedente en Sinaloa, toda vez que en las estadísticas de las últimas tres décadas, las presas no habían alcanzado un nivel tan bajo como en el que hoy se encuentran que es apenas por encima del 28 por ciento.
Aunado a todo esto, se ha sumado la desaparición de la Financiera Nacional de Desarrollo que bien o mal, significaba la única institución de crédito para los agricultores.